agustin,
su nombre es, o mejor dicho, fue una historia en sí.
murió hace unos dias y tres personas acudieron a su entierro, a su despedida a su adios...
es la historia de la soledad, es la historia de una enfermedad, es la historia de una botella de dolor.
miles de llamadas telefónicas aderezaban una triste vida sumida en la más absoluta deseperanza. en una remota aldea de burgos , en una fría casa sin ninguna comodidad conocida, sobrevivía el cuerpo débil de agustin que veía amanecer día tras día sin ninguna alegria.
se encargaba del teléfono publico del pueblo de vender bombonas de butano y de acometer favores que le pedían de buena gana y le pagaban de no tan buena.
una mañana de agosto le encontraron muerto sentado en una silla. murió en la más absoluta soledad tal y como vivió.
terminó tu cruz, querido amigo agustin, aqui nos quedamos con tus clavos.
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